Concurso de Acreedores

Tanto si eres particular, como empresario, si eres acreedor de una empresa en concurso, o si has de declararte en concurso de acreedores, Ypama Abogados formará equipo contigo.

  • Si tienes deudores de una cuantía importante, el concurso de acreedores puede ser una buena opción estragégica.
  • Si tienes deudores declarados en concurso de acreedores, no des la deuda por perdida. Se puede cobrar en un concurso.
  • Si eres una Pequeña y Mediana Empresa y te encuentras en una situación apurada, el concurso de acreedores puede ser la solución.
  • Y si eres un particular abrumado por las deudas, el concurso de acreedores puede ser una opción.

La solicitud del concurso de acreedores es una opción estratégica para cobrar.

Cuando un acreedor solicita el concurso de acreedores de un deudor, estamos ante un concurso Necesario o forzoso.

La primera consecuencia en este tipo de concursos es que el empresario pierde todo control sobre su empresa, porque suspenden a la administración social (o al empresario) en sus funciones y ponen a una Administración Concursal que administre la empresa. El principal objetivo de esa Administración Concursal es el pago de los acreedores.

Otra consecuencia es que se presume la culpabilidad del concurso y se pueden embargar los bienes de los administradores desde el comienzo del concurso, con carácter preventivo, en garantía de las deudas de la empresa. Todo ello sin necesidad de que los acreedores acrediten un actuar culpable de los administradores.

Por eso, el concurso necesario de acreedores es tan temido por los empresarios y su utilización por el acreedor ha de formar parte de la estrategia de cobro.

Pero es muy importante ser muy cuidadoso, porque es posible que los proveedores de tu deudor se nieguen a servirle si corre la voz y la empresa pierda su suministro y con él tus posibilidades de cobro. Hay muchas estrategias, pero funcionan mejor si no se hacen públicas.

Otras circunstancias que pueden aconsejar solicitar el concurso como acreedor son la ventaja de convertir el 25 % de la deuda en privilegiada (los primeros en cobrar en un concurso) y la posibilidad de recuperar las costas del procedimiento.

A esto añadir que si el deudor se opone a la solicitud de concurso deberá consignar judicialmente el importe del crédito, o justificar las razones por las que no lo hace. Si se consigna el crédito, el acreedor puede optar por no seguir adelante con su solicitud y cobrar su deuda.

Ypama Abogados te ofrece el asesoramiento que necesitas para realizar un plan de estrategia de cobro, que incluya la solicitud del concurso de acreedores, puesto que estamos especializados en concursos de medianas y pequeñas empresas. Conoce nuestros servicios en derecho concursal.

No renuncies a cobrar tu deuda sólo porque el acreedor haya sido declarado en concurso de acreedores.

En los casos en que el deudor ha sido declarado en concurso de acreedores, lo más importante es actuar diligentemente, ya que hay que comunicar la deuda a la Administración Concursal dentro del breve plazo de un mes.

La comunicación debe incluir la causa de la deuda (el negocio que la originó), la cuantía, la fecha de origen, la fecha de vencimiento, las características (si tiene condiciones particulares, como condiciones resolutorias, suspensivas, etc.) y la calificación según la Ley Concursal. También se indicará si se tiene algún privilegio especial (como hipoteca), indicando los bienes y derechos sobre los que cae el privilegio y, en su caso, los datos del Registro correspondiente. Debe acompañarse los originales o copias autenticadas de los documentos que acrediten el derecho de crédito.

Para hacer esta comunicación no es necesario abogado, ni procurador.

Esto no significa que en estos casos el asesoramiento de un abogado no sea esencial.

Es la experiencia de los acreedores que concurren a los concursos de sus deudores sin el debido asesoramiento (donde en casi el 100 % de los casos no van a recuperar sus créditos) la que lleva a generar el rumor de que cuando el acreedor está en concurso de acreedores ya no se cobra nada.

Lo primero que un acreedor tiene que tener claro es la clasificación y calificación de su crédito, porque es lo que decidirá las posibilidades de cobro de su deuda.

Así, hay dos clases de créditos en el concurso. Los créditos contra la masa: que son, casi todos, los gastos originados por el concurso mismo y los gastos que se vayan originando durante el concurso. Y los créditos concursales: que son todos aquellos que no sean créditos contra la masa, entre ellos los créditos anteriores a la declaración del concurso.

Dentro de la clase de los créditos concursales, hay una “calificación” que determina el orden en que serán pagados. Tenemos:

  • Los créditos con privilegio especial, como las hipotecas. Estos créditos tienen preferencia absoluta para cobrarse con el bien sobre el que recaiga la carga.
  • Los créditos con privilegio general, que son créditos con garantías que no recaen sobre un bien concreto.
  • Los créditos ordinarios, que son todos los demás que no hayan de calificarse como subordinados. Es decir, en el grupo donde caen casi todas las deudas corrientes de una empresa.
  • Los créditos subordinados, que son determinados créditos por mandato de la ley y que sólo cobran cuando han cobrado todos los demás. Por ejemplo, son créditos de los socios de las sociedades o de sus familiares.

Las posibilidades de cobrar descienden según desciendes en la anterior clasificación, pero las posibilidades de actuación dentro del concurso son las mismas para todos.

Aún dentro del concurso de acreedores, un acreedor bien asesorado puede hacer que las cosas se muevan y, por ejemplo, generar nuevos activos en la empresa concursada que hagan que haya suficiente para cobrar su crédito.

Pero además, un acreedor “activo” en un concurso puede resultar una “molestia” de la que la empresa concursada estará desando “quitarse”.
Todo es cuestión de estudiar la situación concreta y desarrollar una estrategia. Para ello un abogado con formación en temas financieros y contables es esencial.

Además, también está la posibilidad de estudiar la vía penal, mediante la que reclamar al administrador de la empresa concursada que respondan de las deudas de la misma. Esta vía será interesante siempre que el administrador tenga bienes personales suficientes para responder.

Se podrá llevar esta vía cuando el administrador haya realizado actos ilícitos con los que hubiera perjudicado conscientemente a los acreedores. Algunos supuestos serían dejar a la empresa sin bienes, beneficiar a algunos acreedores en perjuicio de otros, constituir una empresa paralela a la que se lleva todos los activos (dejando sólo deudas en la antigua sociedad), hacer pedidos a proveedores a sabiendas de que no se podrán pagar, etc.

Casos recientes de este tipo de acciones son Marsans, el Grupo Nueva Rumasa o el Grupo Lábaro.

En Ypama Abogados nos dedicamos al cobro de impagados, incluyendo entre nuestros servicios los concursos de acreedores de nuestros clientes. Nuestra formación jurídica y financiera nos convierte en tus mejores abogados para este trabajo. Conoce nuestros servicios en derecho concursal.

Si eres una pequeña o mediana empresa debes afrontar la situación de insolvencia y considerar el concurso como una solución.

Cuando un deudor solicita el concurso de acreedores se está ante un concurso voluntario de acreedores.

Sobre el concurso necesario de acreedores hay una serie de ideas que un pequeño y mediano empresario tiene que tener en cuenta:

  1. El solicitar el concurso de acreedores no es tan sólo una opción, cuando se dan determinadas circunstancias es una obligación legal, pero que tiene grandes ventajas.
    La ley dice que un deudor está en estado de insolvencia cuando no puede cumplir regularmente sus obligaciones ya exigibles por sus acreedores. En el plazo de dos meses desde que se conoce esta situación se debe solicitar el concurso de acreedores.
    La solicitud del concurso por el empresario tiene ventajas, como :

    • Suspensión del devengo de intereses de las deudas, salvo las que tienen garantía hipotecaria.
    • Se paralizan las demandas y ejecuciones ya promovidas por los acreedores, que se verán integrados en el concurso.
    • Se gana tiempo y se pueden levantar embargos para vender activos a mejor precio.
    • El concurso de acreedores es un procedimiento flexible, donde se permite pasar de la fase donde se negocia llegar a un convenio a la fase de liquidación de la empresa en el mismo procedimiento, lo que supone un ahorro de costes.
    • El concurso posibilita la negociación de un convenio, a través del cual se pueden obtener las siguientes ventajas:
      • Obtener una “quita” (reducción de la deuda) de hasta un 50 %, una “espera” (aplazamiento del pago) de hasta 5 años, o la combinación de ambas alternativas. En ocasiones, estos límites pueden ser superados.
      • Conseguir la transformación de la deuda de la sociedad en acciones, participaciones o en cuotas sociales de la concursada, según sea ésta Sociedad Anónima, Sociedad de Responsabilidad Limitada, etc. El acreedor deja de serlo para convertirse en socio de la concursada.
      • Transformar la deuda en un préstamo participativo, donde el préstamo se retribuye vinculado, por ejemplo, a los resultados de la empresa en un plazo máximo de 5 años (tiempo máximo de “espera”).
      • Posibilidad de vender a un tercero determinados elementos del activo de la concursada para así obtener los ingresos necesarios para financiar el pago de deudas en los términos fijados en el convenio.
  2. El concurso de acreedores ya no es un estigma que mine la imagen del empresario y su empresa.
    En estos momentos de crisis económica mundial, la gente entiende que las empresas sufran graves problemas. Son a las entidades financieras a las que se dirige el dedo acusador.
    Es precisamente este miedo el que provoca que las empresas soliciten el concurso de acreedores cuando ya es demasiado tarde y, en esta situación, más del 90 % de los concursos acaban en liquidación. Es decir, malvendiendo el activo de la empresa, dejando a todos sus acreedores ordinarios en la estacada, habiéndose declarado la insolvencia culpable y teniendo que afrontar el empresario el pago de las deudas con su patrimonio.
  3. La solicitud del concurso ya no tiene las consecuencias tan gravosas que tenía la antigua quiebra. Ya no existe la “prisión por deudas”. Sin embargo, el no solicitar el concurso cuando se está obligado a ello si que puede provocar consecuencias gravosas de parecida entidad a la situación anterior.
    El no solicitar el concurso de acreedores cuando se está obligado a ello puede acarrear que el empresario tengo que responder de las deudas de la empresa con su propio patrimonio
    personal, aún cuando funcione por medio de sociedades.
  4. El concurso voluntario tiene muchas ventajas, pero aún más si lo comparamos con las desventajas del concurso necesario:
    • El empresario pierde todo control sobre su empresa, porque suspenden a la administración social (o al empresario) en sus funciones y ponen a una Administración Concursal que administre la empresa. El principal objetivo de esa Administración Concursal es el pago de los acreedores.
    • Se presume la culpabilidad del concurso y se pueden embargar los bienes de los administradores desde el comienzo del concurso, con carácter preventivo, en garantía de las deudas de la empresa. Todo ello sin necesidad de que los acreedores acrediten un actuar culpable de los administradores.
    • Si la culpabilidad llegase a decretarse, los socios y administradores pueden tener que responder de las deudas con su patrimonio personal, además de verse inhabilitados para administrar bienes ajenos por un cierto período de tiempo.

Como se puede comprobar, en el concurso de acreedores hay muchos beneficios que se pueden conseguir, para lo que necesita unos abogados expertos con profundos conocimientos en finanzas. Hay muchas tareas que realizar, muchos documentos que analizar y preparar para llevar a buen puerto los objetivos.

En Ypama Abogados esos profesionales. También entendemos de las dificultades económicas de las empresas en situación de insolvencia puntual o coyuntural, por eso ofrecemos planes de financiación a su medida. Siempre le saldrá mas barato porque será infinitamente menos de lo que puede perder. Conoce nuestros servicios en derecho concursal.

En el caso de los particulares, el concurso de acreedores también puede ser una solución a los problemas.

Para aquellos casos en que la deuda principal, o casi la única, no sea el préstamo hipotecario, el concurso de acreedores puede ser una opción.
Con la solicitud del concurso se obtienen, entre otras, las siguientes ventajas:

  1. Se paralizan la generación de intereses sobre de las deudas que no tengan garantía hipotecaria.
  2. Suspendes los pagos de las deudas nacidas antes de la declaración en concurso.
  3. Asignación de un derecho de alimentos o posibilidad de utilizar los ingresos para sus necesidades (comida, hipoteca o alquiler, seguros, ropa, teléfonos, seguros, colegio, etc.) que nunca será menor que la inembargabilidad que fija la Ley de Enjuiciamiento Civil.
  4. Ganar tiempo y levantamiento de embargos para poder vender a precio razonable.
  5. Posibilidad de conseguir un acuerdo de forma anticipada (Propuesta anticipada de convenio) y otra vez en la fase de convenio. En el convenio puedes obtener quitas (reducciones de la deuda) y/o esperas (aplazamientos en el pago).
  6. Grandes posibilidades de éxito en el caso de deudas con entidades financieras especializadas en prestamos al consumo y tarjetas de crédito: Cofidis, Citibank, tarjetas Carrefour, tarjetas del Corte Inglés, etc.

Pero estas ventajas tienen la “otra cara de la moneda”, como el nombramiento de un interventor que supervisará todos los ingresos y gastos de la familia del deudor, dependiéndose de su experiencia en estos asuntos, la obligación de tramitar dos concursos separados e independientes en el caso de matrimonio, la fijación de unos plazos muy estrictos para conseguir los acuerdos con los acreedores, la lentitud de los juzgados, en el caso de separación de bienes también incluye los bienes en común con el cónyuge.

Hay un elemento esencial a tener en cuenta y es que el concurso no paraliza la ejecución hipotecaria si no se realiza en la vivienda una actividad económica.

Es decir, el concurso de acreedores para los particulares tiene ventajas que hacen que sea una alternativa a considerar,

En el caso de situaciones donde la principal deuda es el préstamo hipotecario, entonces la mejor vía es la negociación con los bancos.

Actualmente, además hay que tener en cuenta el Código de Buenas Prácticas y la posibilidad de acudir a la dación en pago para cancelar la hipoteca.

Esta vía tiene “letra pequeña”, puesto que – además de reunir ciertos requisitos para poder acogerse a ello – la dación en pago es la última de las alternativas, debiendo descartarse otras anteriores, como un plan de restructuración hipotecaria (aplicar una carencia de capital de 4 años a Euribor + 0,25% más una ampliación del plazo). Si aún así las cuotas son superiores al 60 % de tus ingresos, entonces se pueden aplicar medidas complementarias, como un descuento del 25 % u otros criterios más complejos. Sólo si descartamos todas estas otras vías, se tienen doce meses para solicitar la dación en pago.

Pero, además, no todos los bancos se han suscrito a este Código de buena conducta.

Si te encuentras en una situación de grave dificultad económica, ven a Ypama Abogados. No juzgamos las casusas, ni declaramos culpables. Pondremos todo nuestro esfuerzo y saber en diseñar un plan de actuación con tus acreedores, en llevarlo a cabo y te proporcionaremos la mejor defensa jurídica si llegase el caso. Conoce nuestros servicios para particulares .